Publicado el 12 de enero de 2026
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De elefantes y promociones insólitas
Dos vídeos míticos de los años 2000: el primer clip que puso a YouTube en marcha y la inesperada odisea promocional de David Bisbal en Japón. Lee rápido: hay elefantes, rizos y un español que no sabía que estaba haciendo historia.
Me at the zoo, el abuelo de YouTube
Si crees que tus stories de 10 segundos son efímeras, recuerda que alguien ya lo hizo en 2005 y con más estilo del que imaginas: Jawed Karim, cofundador de YouTube, subió el primer vídeo titulado Me at the zoo el 23 de abril de 2005; dura menos que un bostezo y, sin embargo, inauguró la era del vídeo amateur en Internet.
¿Por qué es legendario un clip de 18 segundos?
Porque en esos 18 segundos hay más historia que en muchas series de televisión: un tipo frente a unos elefantes comentando la longitud de sus trompas y, sin querer, dando el pistoletazo de salida a la cultura del viral. Hoy ese microclip acumula cifras que harían sonrojar a cualquier influencer novato, y se conserva como reliquia digital de los inicios de la plataforma.
David Bisbal en Japón 2007, o cómo sus rizos cruzaron el mundo
Cambio de escenario: 2007, Tokio, y un español que enciende la tele y se encuentra a David Bisbal promocionando su música en Japón. Un espectador grabó la emisión y la subió; el clip se convirtió en testimonio de cómo los artistas españoles intentaban conquistar mercados tan lejanos como inesperados.
¿Qué pasó realmente en Japón?
Bisbal no fue de turista: hizo promoción en emisoras japonesas, incluso compartió escenario con artistas locales como Hiromi Go, y lanzó versiones pensadas para el público nipón, lo que explica por qué alguien de España se despertó y dijo “¡esto hay que grabarlo!”.
Cómo sobrevivieron estos clips al paso del tiempo
El primer vídeo de YouTube, ese de los elefantes en el Zoo de San Diego, es la prueba de que no hace falta un presupuesto ni un guion para entrar en la historia. Hoy funciona como reliquia: lo miras y piensas “vaya, así empezó todo”, mientras te das cuenta de que tus propios vídeos de la adolescencia también podrían ser arqueología digital dentro de 20 años.
Por su parte, el clip de David Bisbal en Japón es el ejemplo perfecto de cómo la tele y el público se aliaron para crear un fenómeno. Un español se despierta, enciende la tele y, sin querer, captura un momento que luego viaja por Internet más rápido que un avión transcontinental. Resultado: rizos internacionales y fans preguntándose si Bisbal había aprendido japonés entre canción y canción.
Dato curioso para rematar
El primer vídeo de YouTube, Me at the zoo, fue grabado por un amigo de Jawed y dura apenas 18–19 segundos, pero su valor histórico supera con creces su duración: es la prueba de que a veces basta un instante para cambiar la cultura digital.
Al final, lo que une a estos clips no es solo su antigüedad, sino su capacidad para recordarnos que Internet nació de momentos pequeños y espontáneos. Un elefante, un presentador despistado, un artista con mucho carisma y un espectador con ganas de compartir: ingredientes sencillos para una receta viral que aún nos divierte.
Entrada sobre Parker Lewis.
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