20 años del primer OT

Operación Triunfo

Publicado el 6 de noviembre de 2021

Ya era hora de dedicar unas líneas a uno de los programas que marcaron un antes y un después en la historia reciente de la televisión española: Operación Triunfo. Cuesta creerlo, pero han pasado ya 20 años desde que, en 2001, este formato aterrizara en nuestras casas casi de puntillas y acabara convirtiéndose en un auténtico fenómeno social.

En sus inicios, muchos pensaron que sería “otro programa musical más” en la parrilla de TVE, destinado a pasar desapercibido como tantos otros. Pero lo cierto es que OT consiguió algo que pocos espacios musicales han logrado: sobrevivir al paso del tiempo y a la desaparición de casi todos sus competidores, reinventándose con cada nueva edición.

Cómo viví el primer OT

Recuerdo perfectamente cómo fue mi primer contacto con Operación Triunfo. La primera gala me pilló trabajando frente al ordenador. Lo tenía de fondo, sin prestarle demasiada atención. Durante aquel verano de 2001, TVE había lanzado una promoción muy discreta: un anuncio con un número de teléfono para inscribirse en el casting. Nada de vídeos espectaculares, ni imágenes de candidatos; solo el número y el nombre del programa. Suficiente para despertar la curiosidad de algunos, pero no la mía… al menos al principio.

En aquel momento, el país aún estaba bajo el impacto del primer Gran Hermano, con Ismael y el ya mítico “la pierna encima” en boca de todos. Yo no imaginaba que un formato parecido, pero musical, podría alcanzar una repercusión semejante.

Mi interés despertó cuando Carlos Lozano, el presentador, explicó en la gala que los participantes entrarían en una academia donde recibirían formación vocal, escénica y física, mientras serían grabados prácticamente las 24 horas del día. Esa combinación de reality y concurso musical fue, sin duda, la chispa que encendió la atención del público. Y de ahí en adelante, todos sabemos cómo estalló el fenómeno.

El acierto de los concursantes

Otro de los grandes pilares de OT fue la elección de los concursantes. Cada uno tenía su propia personalidad, estilo y carisma, lo que permitía que el público se identificara con uno u otro. Había quienes destacaban por su técnica vocal impecable y otros por su historia personal o su carácter.

Esa variedad generó una conexión especial con los espectadores. No se trataba solo de ver una competición musical, sino de acompañar a cada concursante en su proceso de crecimiento artístico y personal. Esa implicación emocional es, según muchos, la razón por la que “como el primer OT, no ha habido otro”.

Operación Triunfo 20 años después

En estas dos décadas, Operación Triunfo ha pasado por diferentes cadenas: tras varias ediciones en TVE, el programa se trasladó a Telecinco y, años después, regresó a la televisión pública. Lejos de apagarse, ha sabido renovarse. La edición de 2017 es un buen ejemplo, ya que consiguió conectar con una nueva generación de espectadores y artistas, recuperando parte de la esencia original.

El formato se ha exportado a numerosos países, adaptándose a distintos públicos. Y lo más importante: muchos de los participantes que conocimos hace 20 años —y en ediciones posteriores— siguen hoy en activo, con carreras consolidadas dentro de la música.

Mi música es tu voz

Pocas canciones resumen mejor el espíritu de Operación Triunfo que «Mi música es tu voz». No fue un tema impuesto por productores externos, sino una creación colectiva de los propios concursantes, que todos pudimos seguir en directo, viendo cómo escribían la letra.

Años después, surgieron debates sobre los derechos de autor, pero la mayoría recordamos que todo ese proceso fue transparente para la audiencia. En YouTube abundan vídeos que permiten revivir el momento en el que esta canción se convirtió en un símbolo de unión y esfuerzo compartido.

Un legado que sigue vivo

Veinte años después, OT sigue demostrando que es algo más que un simple concurso musical. Es una escuela, un escaparate y, para muchos, el primer paso hacia una carrera artística. Ha creado vínculos con el público que trascienden generaciones y ha dejado momentos que forman parte de la cultura popular española.

Y aunque el tiempo haya pasado, la esencia sigue ahí: jóvenes con talento, un escenario, una academia, y millones de espectadores dispuestos a emocionarse, una vez más, con sus voces y sus historias.

Entrada sobre programas infantiles de los 90.

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