Publicado el 25 de julio de 2021
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Iga no Kabamaru: el ninja glotón que conquistó a Grecia y casi a Japón
En el vasto universo del anime japonés, hay títulos que se convierten en fenómenos globales y otros que, por razones misteriosas, quedan como joyas ocultas. Iga no Kabamaru pertenece a este segundo grupo. Basado en el manga escrito e ilustrado por Yū Azuki, este anime es una mezcla deliciosa de acción ninja, humor absurdo, romance juvenil y un toque de surrealismo que lo hace único.
Aunque en Japón tuvo un éxito moderado, su fama se disparó en lugares inesperados como Grecia y varios países de Oriente Medio, donde se convirtió en una serie de referencia. En España, sin embargo, su paso fue discreto: se emitió en 2010 en el segundo canal de la Televisión Valenciana, conquistando a un pequeño pero fiel grupo de espectadores.
Un anime nacido en los 80
Iga no Kabamaru vio la luz en 1983, producido por el estudio Group Tac y Toho, y emitido originalmente por Nippon Television. La serie cuenta con 24 episodios que condensan la esencia del manga original.
Pero no se quedó solo en la animación: también existe una película de imagen real con actores japoneses, que adaptó parte de la historia y permitió a los fans ver a Kabamaru fuera del mundo del dibujo.
En su época, tuvo que competir con gigantes como Captain Tsubasa, Urusei Yatsura o Kimagure Orange Road, lo que explica que no alcanzara un éxito masivo en Japón. Sin embargo, su mezcla de comedia física, personajes excéntricos y tramas escolares le dio un encanto especial.
La historia: de las montañas a Tokio
El protagonista es Kagemaru, un joven ninja criado en la provincia de Iga. Su apodo, Kabamaru, significa «boca de hipopótamo», un mote que se ganó por su apetito insaciable.
Huérfano desde pequeño, fue criado por su abuelo, un sensei ninja extremadamente estricto que lo entrenó junto a otro niño en las artes marciales. La disciplina era tan dura que cualquier desobediencia se castigaba con violencia física. En una ocasión, Kabamaru y su amigo intentaron escapar, pero él fue capturado. Aun así, no delató a su compañero, que logró huir. Esa lealtad, y el peso de aquella decisión, lo acompañarán siempre.
Tras la muerte de su abuelo, Kabamaru conoce a una anciana en el funeral. Ella, que vive en Tokio y es directora de la escuela privada Kin’gyoku, decide hacerse cargo de él. Para Kabamaru, acostumbrado a la vida salvaje de las montañas, la llegada a la gran ciudad supone un choque cultural monumental.
Un ninja fuera de lugar
En Tokio, Kabamaru conoce a Mai Ookubo, la nieta de la anciana. Mai también es huérfana, pero su educación y modales contrastan con los de Kabamaru. Él siente simpatía inmediata por ella, pero Mai lo ve como un chico tosco, mal educado y con un apetito vergonzoso.
Pese a sus diferencias, sus caminos se entrelazan. Kabamaru, sin proponérselo, se ve envuelto en una sociedad estudiantil secreta y en una guerra entre escuelas privadas que va mucho más allá de simples rivalidades académicas.
Rivalidades que mueven la trama
En Iga no Kabamaru hay dos ejes de conflicto:
- Competencia entre escuelas: Las instituciones privadas compiten en todo tipo de pruebas, desde competiciones atléticas hasta eventos culturales.
- Enfrentamientos entre familias poderosas: Las familias de Shizune Mejiro y Shuu Maejima luchan por el control de Japón, y han trasladado su rivalidad al terreno escolar, usando a sus hijos y a las escuelas como campo de batalla.
Estos conflictos sirven de telón de fondo para que Kabamaru, con su ingenuidad y habilidades ninja, se convierta en un jugador inesperado en una partida de poder.
Humor, surrealismo y acción
Lo que diferencia a Iga no Kabamaru de otros animes de ninjas es su tono. Aunque la trama tiene un hilo lógico, está salpicada de escenas absurdas, gags visuales y momentos surrealistas que rompen la tensión.
Kabamaru puede pasar de ejecutar una técnica ninja impecable a devorar un plato de ramen en segundos, o de enfrentarse a un rival peligroso a meterse en un lío por su torpeza social. Esa dualidad entre habilidad letal y comedia física es uno de los grandes encantos de la serie.
Detalles curiosos que quizá no sabías
- En Grecia, la serie fue doblada y emitida en horario estelar, convirtiéndose en un fenómeno cultural. Muchos griegos de los 80 y 90 recuerdan a Kabamaru con nostalgia.
- El opening japonés, titulado «Circus Game» e interpretado por el grupo Sugar, es una pieza pop ochentera que todavía se puede encontrar en vinilo.
- El manga original es más extenso y desarrolla con más detalle la relación entre Kabamaru y Mai, así como las intrigas entre familias.
- Aunque el doblaje en castellano existe, su distribución fue muy limitada y no está claro si se emitió en otras televisiones fuera de la Comunidad Valenciana.
- El diseño de personajes mezcla el estilo clásico de los 80 con expresiones exageradas que recuerdan al slapstick del cine mudo.
Un anime raro… y por eso especial
Muchos fans lo consideran un anime raro. No sigue las fórmulas habituales: combina romance, acción, comedia absurda y drama escolar en un solo paquete. La adaptación del protagonista al entorno urbano genera situaciones disparatadas, mientras que las rivalidades y misterios añaden tensión y profundidad.
Es precisamente esa mezcla la que lo hace tan interesante: no es solo una historia de ninjas, ni solo una comedia escolar, sino un híbrido que sorprende capítulo tras capítulo.
Dónde encontrarlo hoy
Aunque la animación pueda parecer lenta comparada con los estándares actuales, en su momento fue un producto cuidado. Hoy en día, todavía es posible encontrar:
- Vinilos con la banda sonora original.
- Juguetes y figuras de colección.
- El manga original en ediciones japonesas.
- Fragmentos de episodios en plataformas de vídeo, algunos incluso en valenciano.
Para los coleccionistas y amantes del anime clásico, Iga no Kabamaru es una pieza que merece un lugar en la estantería.
Conclusión: un tesoro escondido del anime ochentero
Iga no Kabamaru es una serie que, sin buscarlo, se convirtió en un fenómeno en lugares inesperados y pasó casi desapercibida en otros. Su protagonista, con su mezcla de habilidades ninja, ingenuidad y apetito voraz, es uno de esos personajes que se quedan en la memoria.
Para quienes disfrutan de las historias diferentes, con humor absurdo, conflictos escolares y un toque de nostalgia ochentera, esta serie es un viaje que vale la pena emprender.
En un mundo donde muchas producciones siguen fórmulas predecibles, Kabamaru nos recuerda que a veces lo más divertido es no saber qué esperar.
Y, para cerrar con broche de oro, nada mejor que recordar su opening original, “Circus Game”, interpretado por el grupo japonés Sugar, que todavía hoy arranca una sonrisa a sus fans.
A continuación, la música del ending en versión piano. Gracias al canal de YouTube de John Zobolas.
Otra canción en piano de la banda sonora.
Galería de imágenes de la serie Kabamaru
Una serie recomendable a día de hoy, si la vemos desde la óptica de la época en que se emitió: los 80. Época dorada del anime en Japón.
Podéis buscar el vinilo de Kabamaru en discogs.com.
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