Publicado el 27 de julio de 2021
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La historia de este vinilo de Capsule Corporation es, sin exagerar, una bizarrada total. Es uno de esos proyectos tan extraños que solo podían nacer en los años 90, cuando la creatividad juvenil se mezclaba con la fiebre por ciertos fenómenos culturales. En este caso, hablamos de un experimento musical con Dragon Ball como telón de fondo y una buena dosis de sonido bakala del que reinaba en la época.
Todo comenzó en 1993, cuando unos conocidos de mi etapa escolar —auténticos fanáticos de la serie Bola de Drac— decidieron lanzarse a la aventura de sacar a la venta un vinilo inspirado en el anime de Akira Toriyama. No había redes sociales, YouTube ni apenas Internet para promocionar algo así. Por eso, llevar a cabo un proyecto de este tipo y conseguir prensar un maxi single ya era todo un mérito.
Música máquina + Dragon Ball: la receta imposible
Aquellos chavales pusieron todo su empeño y energía en la producción de lo que, técnicamente, podríamos llamar “música” —con signos de interrogación, claro—. El tema principal incluía el mítico grito de Goku preparando su ataque: «Kaaaameee…! Kaaameee….!», adaptado al ritmo maquinero más puro de los 90, con ritmos y bajos contundentes al estilo discotecas valencianas.
La base musical, a juzgar por el resultado, debió de componerse con algún software muy básico o incluso con hardware doméstico y sintetizadores accesibles de la época. Lo curioso es que la voz de Goku que suena en el tema parece ser la de la actriz original del doblaje en catalán. Tal vez lograron su participación… o quizá era alguien que imitaba su timbre con sorprendente fidelidad.
La Cara B ofrecía la misma canción en una versión alternativa bautizada como «Kaito Mix», en referencia a otro personaje del universo Dragon Ball. El planteamiento era el mismo, pero con pequeños cambios rítmicos y arreglos distintos, pensados para darle algo más de variedad en las pistas de baile.
Difusión y acogida
El vinilo llegó a sonar en emisoras de radio locales y en alguna que otra discoteca, siempre bajo el nombre artístico de Capsule Corporation (un guiño directo a la empresa ficticia de Dragon Ball donde Bulma y su familia crean inventos imposibles).
Sin embargo, y como era previsible, el proyecto no tuvo el éxito comercial que sus creadores esperaban. La temática “dragonbalera” no daba para crear un repertorio extenso en este estilo, y más allá de la novedad inicial, el público no terminó de engancharse. Al poco tiempo, la agrupación se disolvió y el maxi pasó a engrosar la larga lista de rarezas musicales de la década.
Un trozo de nostalgia friki
Hoy en día, este vinilo es casi un objeto de coleccionista, aunque su valor económico no es elevado. Se puede encontrar fácilmente en tiendas de segunda mano online como discogs.com a precios muy asequibles. Aun así, para un fan acérrimo de Goku y compañía, hacerse con este artefacto sonoro puede ser una pequeña joya, más por lo que representa que por su calidad musical.
En el fondo, este tipo de proyectos forman parte del encanto de los 90, una década en la que los jóvenes se lanzaban a experimentar con muy pocos medios, movidos únicamente por la pasión. Y si esa pasión mezclaba el fenómeno imparable de Dragon Ball con la cultura máquina/bakala que arrasaba en discotecas como Barraca, Puzzle o Spook, el resultado solo podía ser algo tan peculiar como este vinilo.
Dragon Ball, inagotable fuente de frikadas
No es la única vez que la saga creada por Akira Toriyama ha inspirado rarezas musicales. En España, y especialmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana, Dragon Ball no solo se convirtió en una serie de culto, sino en un fenómeno social que se infiltró en todos los formatos:
- Cintas de cassette con openings y endings en diferentes idiomas.
- Álbumes de cromos con ilustraciones que a veces poco tenían que ver con la serie.
- Y, por supuesto, fotocopias y fanzines hechos por fans mucho antes de que existieran los foros y redes sociales.
Este vinilo de Capsule Corporation es solo una pieza más dentro de ese mosaico de creatividad amateur que Dragon Ball ha inspirado durante décadas.
Conclusión
El vinilo de Capsule Corporation es un ejemplo perfecto de cómo la cultura pop y la música electrónica de los 90 podían cruzarse para crear algo único, aunque su éxito fuera fugaz. No fue un bombazo comercial, ni tampoco pretendía cambiar la historia de la música. Pero su mera existencia ya dice mucho del impacto que Dragon Ball tuvo —y sigue teniendo— en varias generaciones.
Porque, al final, más allá de lo musical, este proyecto es un pedazo de nostalgia friki que, para los que lo recuerdan, sigue teniendo un valor especial. Y eso, como diría cualquier fan, es algo que ni el mismísimo Freezer podría destruir.

