Publicado el 1 de agosto de 2022
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Westworld (Almas de metal) [1973]: ciencia ficción y western en un parque temático mortal
En el blog nos gusta rescatar películas que, aunque no siempre figuren en las listas de “imprescindibles”, tienen algo especial que las convierte en piezas clave de la historia del cine. Hoy nos vamos a 1973 para hablar de una cinta que, sin saberlo, plantó semillas que germinarían décadas después en el género de la ciencia ficción: Westworld, conocida en España como Almas de metal.
Ambientada en un ficticio parque temático de alta tecnología, la película juega con una premisa irresistible: un lugar donde puedes vivir cualquier fantasía histórica, desde cabalgar por el salvaje oeste americano, hasta pasear por la antigua Roma o experimentar la vida en la Europa medieval. Todo, acompañado de actores humanos y robots tan realistas que parecen personas o animales de carne y hueso.
Sinopsis de Westworld
La trama arranca con un grupo de visitantes que llegan a este parque futurista, deseosos de disfrutar de unas vacaciones únicas. El parque está dividido en varias áreas temáticas: el Oeste, Roma y la Edad Media. Cada una está diseñada para ofrecer una inmersión total, con escenarios realistas, trajes de época y, sobre todo, robots programados para interactuar con los clientes y cumplir sus deseos.
Los protagonistas deciden pasar su estancia en el área del salvaje oeste, donde pueden beber en el salón, participar en duelos y vivir como auténticos pistoleros… sin riesgo real, al menos en teoría. Pero la fantasía se rompe cuando uno de los robots —un pistolero interpretado por Yul Brynner— sufre un fallo y comienza a comportarse de forma errática. Lo que parece un incidente aislado pronto se convierte en una pesadilla, ya que los fallos en los circuitos de los robots se extienden y empiezan a atacar a los visitantes, sembrando el caos en todo el parque.
El primer “Terminator” de la historia
Uno de los aspectos más recordados de Westworld es el personaje de Yul Brynner como el implacable pistolero robótico. Su interpretación es fría, minimalista, con un rostro imperturbable que transmite una amenaza constante. Vestido con un atuendo casi idéntico al que lució en Los siete magníficos, Brynner proyecta una presencia magnética que se siente fuera del tiempo.
El personaje tiene sensores internos que le permiten analizar todo lo que sucede a su alrededor, calcular movimientos y perseguir a sus víctimas sin descanso. Esta implacabilidad y su aspecto inexpresivo recuerdan inevitablemente al cyborg interpretado por Arnold Schwarzenegger en Terminator (1984), casi diez años después. No son pocos los que consideran que el pistolero de Westworld podría ser visto como un antecesor directo del famoso exterminador.
Michael Crichton y sus parques temáticos peligrosos
El director y guionista de la película es Michael Crichton, un nombre que quizá te suene más por ser el autor de novelas como Parque Jurásico, Esfera o Acoso. Westworld fue uno de sus primeros trabajos cinematográficos y ya deja ver muchas de sus obsesiones narrativas: la fascinación por la tecnología, el choque entre la ciencia y la ética, y los escenarios controlados que se convierten en trampas mortales cuando algo sale mal.
De hecho, años después, Crichton llevaría a la literatura la idea de un parque temático que se vuelve contra sus visitantes, pero sustituyendo los robots por dinosaurios clonados: Jurassic Park (1990). La conexión temática es evidente, y muchos fans consideran Westworld como un prototipo de lo que vendría después.
Innovaciones
En su momento, Westworld fue innovadora por varias razones. Entre ellas, destaca el uso pionero de imágenes generadas por ordenador para simular la visión del robot, algo prácticamente experimental en el cine de 1973. Ese tipo de efecto sería adoptado y perfeccionado en las décadas siguientes, convirtiéndose en un estándar para representar la perspectiva de máquinas o sistemas informáticos.
El impacto cultural de la película fue tal que inspiró una secuela cinematográfica (Futureworld, 1976) y, décadas después, una serie de televisión de HBO (Westworld, 2016-2022), que retomó la premisa y la expandió con tramas más complejas y un tono mucho más reflexivo.
Opinión personal: una mezcla curiosa que funciona
Recientemente tuve la oportunidad de volver a ver Westworld, y debo decir que, para los años que tiene, mantiene bastante bien el tipo. Como muchas películas de ciencia ficción de los 70, hay aspectos que han envejecido regular: ciertos diálogos algo rígidos, efectos especiales modestos vistos con los ojos actuales y un ritmo más pausado que el cine comercial de hoy.
Pero lo que la sostiene es el trabajo de sus actores principales. Yul Brynner brilla en su papel, aunque apenas tenga diálogo, transmitiendo amenaza con su sola presencia. James Brolin y Richard Benjamin, como los visitantes protagonistas, aportan química y credibilidad a la historia.
La película es una rara mezcla de géneros: western, ciencia ficción, aventuras y hasta un toque de terror. Ese cruce, que podría haber resultado caótico, aquí funciona porque Crichton sabe equilibrar los elementos y mantener la tensión. El suspense crece a medida que la situación se descontrola y, aunque el clímax es más sobrio que el de las producciones actuales, consigue enganchar hasta el final.
Por qué merece la pena rescatarla
Si te gusta la ciencia ficción clásica o quieres ver los orígenes de muchas ideas que hoy son moneda común en el género, Westworld es una cita obligada. Su influencia es visible en Terminator, Parque Jurásico y muchas otras obras que exploran la rebelión de las creaciones humanas contra sus creadores.
Además, tiene el encanto de una producción de los 70: decorados construidos con mimo, vestuarios cuidados y un enfoque más centrado en la historia que en los efectos. Sí, hay momentos en los que el paso del tiempo se nota, pero eso también forma parte de su personalidad.
Conclusión
Westworld (Almas de metal) es mucho más que una curiosidad cinematográfica. Es una pieza clave para entender la evolución de la ciencia ficción en el cine, una obra que abrió camino al mezclar géneros y anticipar temas que hoy siguen vigentes. Con Yul Brynner como un inquietante precursor del Terminator y Michael Crichton explorando por primera vez su obsesión por parques temáticos letales, la película ofrece una experiencia que, aunque con el sabor retro de su época, sigue resultando entretenida y sugerente.
Si tienes curiosidad, está a un clic en YouTube, en versión original subtitulada. Y quién sabe: puede que, después de verla, empieces a mirar con otros ojos las atracciones demasiado realistas de ciertos parques.
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