Publicado el 5 de marzo de 2023
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«Son Goku Made in Spain»: un viaje imprescindible para la generación Dragon Ball
Hay libros que uno sabe, desde la primera vez que oye hablar de ellos, que acabarán en su estantería. Eso me ha pasado este año con «Son Goku Made in Spain», un título que ha resultado ser una grata sorpresa y que considero muy necesario para cualquier fan de Dragon Ball en España. No es solo un libro: es una máquina del tiempo que te transporta, sin escalas, a principios de los años 90, cuando el fenómeno Dragon Ball estaba explotando y nosotros, sus seguidores, estábamos hambrientos de cualquier cosa que llevara el sello de la serie.
Para quienes seguís este blog desde sus inicios, sabéis que este tema ha aparecido muchas veces en distintas entradas: las míticas fotocopias con imágenes de Goku y compañía, las cintas de cassette con las sintonías, los álbumes de cromos, los pósters… Ese universo “dragonbalero” que formó parte de nuestra infancia y adolescencia.
Pues bien, este libro recopila todo eso y mucho más. Cuando supe que existía, ni me lo pensé: tenía que tenerlo.
Un libro hecho por fans y para fans
«Son Goku Made in Spain» no es un manual enciclopédico al estilo frío y académico. Es un libro que respira pasión fan en cada página. Sus autores han reconstruido la historia del merchandising oficial de Dragon Ball que llegó a España a finales de 1991 y principios de 1992, en plena fiebre por la serie.
Lo interesante es que gran parte de ese material era 100% fabricado en España, con licencias oficiales pero con un estilo muy propio. Para nosotros, aquello no tenía precio: cualquier producto con el logo de Dragon Ball se convertía en un tesoro, aunque a veces los dibujos no fueran del todo fieles al estilo original. Es más, muchos de esos artículos nos llegaban a través de ilustraciones en blanco y negro, copiadas o reinterpretadas a partir del material japonés.
La espera y la avalancha de material
Si recordamos que la serie comenzó a emitirse en España en 1989 en algunas televisiones autonómicas, entenderemos el ansia que había entre los fans. Durante un tiempo, lo único que teníamos eran imágenes sueltas, fotocopias y rumores. La espera por merchandising oficial se hizo larga, pero hacia 1991-1992 empezó a llegar una avalancha de productos: cromos, posters, juguetes, álbumes, snacks con regalo… Era el inicio de una fiebre que marcaría a toda una generación.
Un catálogo visual de la nostalgia
El libro es, ante todo, una delicia visual. El repaso por los productos es exhaustivo: desde artículos de papelería hasta juguetes, pasando por disfraces, material escolar, productos alimenticios y mucho más. Para los que vivimos aquella época, es imposible no emocionarse al ver esos objetos reunidos y comentados.
En mi caso, puedo decir que por mis manos pasaron la mayoría. Están, por ejemplo, las hoy “casposillas” tarjetas de Ediciones Este, que intercambiábamos en el patio del colegio; o los “cutrecillos” pósters de la revista Tele-Indiscreta, que decoraban nuestras habitaciones aunque los dibujos estuvieran lejos de hacer justicia al anime.
No faltan referencias a productos tan peculiares como los pastelitos y las bolsas de patatas decoradas con imágenes de la serie, los álbumes de cromos de Panini, o los queridos cómics de la serie blanca de Planeta de Agostini, en los que incluso tuve la satisfacción de ver publicada una carta que envié.
El valor de las imágenes
Aquí se cumple el dicho: “una imagen vale más que mil palabras”. Son Goku Made in Spain está repleto de fotografías de aquellos artículos que hoy consideramos reliquias. No se limita a enumerarlos: cada foto es una cápsula de memoria, un recordatorio de la época en que cualquier producto con Goku en la portada era motivo de alegría.
Por eso es un libro que no solo se lee: se hojea, se examina, se saborea con calma. Es perfecto para pasar un buen rato recordando nuestra infancia y juventud.
Lo que falta en el libro
El trabajo de recopilación es excelente, pero no está todo. Algunos productos emblemáticos no aparecen, lo que quizás sea inevitable por la variedad de material que se produjo. Echo en falta, por ejemplo, el vinilo de Capsule Corporation «Kame», del que ya hablé en el blog, y que forma parte de las curiosidades más singulares del merchandising español.
En el apartado audiovisual tampoco se menciona la cassette del Club Super 3, publicada en 1992, que reunía todas las sintonías de la serie en catalán. Un elemento que, para los seguidores de Dragon Ball en Cataluña, fue de lo primero que tuvimos para escuchar las canciones de la serie en casa. Esa cinta merece, por sí sola, un capítulo de recuerdo.
Más que un catálogo: un retrato generacional
Aunque a primera vista pueda parecer un simple repaso a objetos de colección, el libro es también un retrato generacional. Nos recuerda cómo se vivía el fenómeno Dragon Ball en España a principios de los 90, un momento en el que el anime empezaba a conquistar la programación infantil y juvenil, y en el que Internet no existía tal y como lo conocemos hoy.
Para conseguir una imagen o una canción de la serie había que intercambiar, grabar de la tele, comprar revistas o coleccionar cromos. Nada era inmediato, y eso hacía que cada nuevo hallazgo tuviera un valor especial.
Por qué deberías tenerlo si eres fan
Si creciste con Dragon Ball, este libro no es opcional. Es un recordatorio de una época en la que ser fan implicaba buscar y atesorar cada pequeña pieza del universo de la serie. Y si no viviste aquella etapa, es una oportunidad para descubrir cómo fue el fenómeno en España y cómo un manga y anime japonés logró convertirse en un icono cultural en nuestro país.
Además, su enfoque centrado en el material español lo diferencia de otros libros o documentales más globales: aquí lo que importa es cómo vivimos Dragon Ball nosotros, con nuestros productos, nuestros errores de diseño y nuestras particularidades.
Conclusión: Son Goku Made in Spain… y olé
Son Goku Made in Spain es mucho más que un catálogo de merchandising: es un álbum de recuerdos para toda una generación. Con sus páginas repletas de imágenes y anécdotas, consigue que vuelvan a nosotros esos días en que un sobre de cromos o un póster mal impreso podían alegrarte la semana.
Es, en definitiva, un libro hecho por fans y para fans, que captura la esencia de lo que significó vivir el fenómeno Dragon Ball en España a principios de los 90. Y aunque falten algunos productos, lo que ofrece es tan abundante y evocador que el viaje merece la pena.
Si quieres regalarte un rato de pura nostalgia, o entender por qué Dragon Ball marcó tanto a quienes crecimos con ella, este libro es un acierto seguro.
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Entrada sobre las cintas de Dragon Ball aquí.




