Publicado el 4 de febrero de 2025
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Rebobine, por favor (2007): creatividad, nostalgia y un homenaje al cine casero
No soy especialmente fan de las películas de Jack Black, y en Rebobine, por favor reconozco que está en su faceta más exagerada. Sin embargo, esta comedia dirigida por Michel Gondry consigue algo que pocas logran: ser entretenida, transmitir un mensaje positivo y dejar un poso de ternura y nostalgia. Es una cinta que, más allá de su humor, funciona como un homenaje al cine artesanal y a la creatividad comunitaria.
¿De qué trata “Rebobine, por favor”?
La historia arranca con Jerry (Jack Black), un personaje excéntrico que está convencido de que una planta eléctrica cercana le está “derritiendo el cerebro”. En un intento por sabotearla, su plan sale mal y recibe una descarga eléctrica que lo deja magnetizado.
Este accidente tiene consecuencias inesperadas: cuando Jerry visita el videoclub donde trabaja su amigo Mike (Mos Def), borra accidentalmente el contenido de todas las cintas VHS del local. Ante el desastre y para evitar que el dueño se entere, ambos deciden una solución tan absurda como ingeniosa: rodar sus propias versiones de las películas más alquiladas por los clientes.
Así, se embarcan en la recreación casera de títulos tan icónicos como Los Cazafantasmas o El Rey León. Lo que empieza como una forma de salir del paso acaba convirtiéndose en un fenómeno en su barrio, revitalizando el negocio y uniendo a la comunidad.
Un retrato del final de los videoclubs
Uno de los aspectos más interesantes de Rebobine, por favor es que, aunque es una comedia, también funciona como una cápsula del tiempo. En 2007, los videoclubs ya estaban en declive, incluso antes de la irrupción masiva de plataformas como Netflix.
El videoclub que aparece en la película es el típico establecimiento de barrio: pequeño, con estanterías llenas de cintas VHS, clientes habituales de bajos ingresos y un ambiente cercano. Está ubicado en los bajos de un edificio antiguo que, para colmo, está amenazado de demolición.
La trama no solo se centra en las peripecias de Jerry y Mike, sino también en su empeño por ayudar al dueño del videoclub a salvar su negocio y su hogar. Los remakes que realizan, aunque rudimentarios, tienen encanto y se convierten en un símbolo de resistencia frente a los cambios tecnológicos y económicos.
Un enfoque creativo y artesanal
La película es conocida por su enfoque creativo y por rendir homenaje al cine de bajo presupuesto. Michel Gondry, su director, es famoso por su estilo visual único y por preferir soluciones prácticas frente a los efectos digitales. En Rebobine, por favor, esto se traduce en escenas donde los personajes manipulan cintas VHS, construyen decorados improvisados y crean efectos especiales con materiales cotidianos.
Anécdotas y curiosidades del rodaje
- Improvisación y libertad creativa
Muchas de las escenas de las películas caseras que recrean —como Ghostbusters, RoboCop o Hora Punta 2— fueron en gran parte improvisadas. Los actores tenían libertad para inventar diálogos, coreografías y soluciones visuales, lo que aporta frescura y humor genuino. - Materiales simples para efectos especiales
Para mantener la autenticidad del bajo presupuesto, el equipo utilizó objetos comunes como cartón, papel de aluminio o utensilios domésticos. Esto no solo refuerza el tono artesanal, sino que también conecta con la idea de que cualquiera puede hacer cine con imaginación. - Participación de la comunidad
El rodaje tuvo lugar en Passaic, Nueva Jersey, y muchos vecinos participaron como extras o colaboraron en la producción de las recreaciones. Este detalle añade un sentido real de comunidad, coherente con el mensaje de la película. - El estilo de Michel Gondry
Gondry es conocido por su preferencia por los efectos prácticos y manuales. En esta cinta, se nota en cada secuencia: desde cómo se manipulan las cintas VHS hasta la creación de efectos rudimentarios que, lejos de restar, suman encanto. - El reto del formato VHS
Aunque el VHS era el corazón de la historia, en 2007 ya estaba obsoleto. El equipo tuvo que buscar y restaurar equipos para que todo se viera auténtico, lo que añade un valor documental a la película. - Química entre Jack Black y Mos Def
La buena relación entre ambos actores fuera de cámara se refleja en pantalla. Jack Black, en particular, disfrutó mucho interpretando las escenas en las que su personaje se vuelve magnético, aportando su característico humor físico. - Un mensaje más profundo
Aunque es una comedia, Rebobine, por favor transmite un mensaje claro sobre la importancia del arte comunitario y la creatividad compartida. Gondry quería mostrar cómo el cine puede unir a las personas, incluso cuando los recursos son limitados.
El VHS como símbolo
El uso del VHS no es solo un recurso narrativo, sino también un símbolo de una era del consumo audiovisual. Las cintas, con sus carátulas ilustradas y su fragilidad física, representan un tipo de relación con el cine que hoy parece lejana: ir al videoclub, elegir una película, rebobinarla antes de devolverla.
En la película, el VHS es también un catalizador de comunidad: las recreaciones caseras no solo sustituyen a las cintas borradas, sino que se convierten en un producto propio, hecho por y para la gente del barrio.
El humor y el tono de la película
Aunque Jack Black está en su registro más histriónico, el humor de la película no se limita a sus gestos exagerados. Gran parte de la comedia surge de las soluciones absurdas que encuentran para recrear escenas icónicas con medios ridículos. El contraste entre la épica de las películas originales y la precariedad de sus versiones es una fuente constante de risas.
Un homenaje al cine hecho en casa
Rebobine, por favor es, en esencia, un homenaje al cine amateur y a la idea de que contar historias no depende de grandes presupuestos. Gondry reivindica la imaginación como el recurso más valioso, y lo hace con un estilo que mezcla ternura, humor y un toque de melancolía por lo que se pierde con el paso del tiempo.
Recepción
En su estreno, la película recibió críticas mixtas: algunos elogiaron su originalidad y su mensaje, mientras que otros consideraron que la trama se diluía en su segunda mitad. Sin embargo, con el tiempo ha ganado un estatus de película de culto entre quienes valoran el cine creativo y artesanal.
Además, ha servido como inspiración para proyectos comunitarios de cine en distintas partes del mundo, demostrando que su mensaje sobre la colaboración y la creatividad sigue vigente.
Conclusión
Aunque Rebobine, por favor no sea perfecta y Jack Black pueda resultar excesivo para algunos, es una película que merece la pena por su originalidad, su mensaje positivo y su capacidad para hacernos reír mientras reflexionamos sobre el valor del arte hecho en comunidad. Es un recordatorio de que, incluso con recursos limitados, se pueden crear historias que unan a las personas y dejen una huella duradera.
En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, esta cinta nos invita a mirar atrás, a rebobinar, y a recordar que la magia del cine también puede encontrarse en una cámara casera, un grupo de amigos y mucha imaginación.
Os dejamos con el tráiler en inglés de la peli gracias al canal de YouTube MovieStation.
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Otra película olvidada en esta entrada.

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