Publicado el 2 de agosto de 2021
Contenidos
Hoy, en nuestro pequeño rincón de discos olvidados, quiero volver a poner en el centro de la conversación un álbum que marcó a toda una generación: el debut de La Oreja de Van Gogh, Dile al Sol, publicado a mediados de 1998. En aquella época, quizá nadie imaginaba que este grupo donostiarra llegaría a tener una trayectoria tan larga y prolífica. Desde entonces, han editado tantos discos que muchos hemos perdido la cuenta, pero ese primer trabajo fue, sin duda, un pelotazo que dejó huella.
El primer disco de La Oreja de Van Gogh fue todo un fenómeno. De hecho, casi la mitad de sus canciones terminaron convirtiéndose en sencillos oficiales. No solo sonaban una y otra vez en la radio, sino que además cada uno tuvo su propio videoclip, algo que no era tan habitual en aquel momento. De memoria, recuerdo claramente que entre esos sencillos estaban El 28, Soñaré, Cuéntame al Oído, Pesadilla, Qué Puedo Pedir y El Libro. Puede que me deje alguno más, pero solo con estos títulos ya queda claro que el disco fue un auténtico generador de éxitos.
Escuchando el disco otra vez
Escuchar de nuevo este álbum es como viajar atrás en el tiempo, a esos últimos años de los 90 en los que todavía se compraban CDs con ilusión y las emisoras decidían el éxito de una canción. Mis impresiones sobre Dile al Sol siguen siendo muy buenas. Fue un trabajo cuidado, fresco y, para más sorpresa, contó con la colaboración de Mikel Erentxun en dos de sus temas. Yo mismo reconozco que, en un principio, pensé que serían otro grupo más, de esos que aparecen con un único éxito y luego se desvanecen. Por suerte, estaba equivocado.
Uno de mis recuerdos más vivos es la primera actuación del grupo en el programa Música Sí. Interpretaron El 28 y allí estaba Amaia Montero, con el cabello oscuro, una energía arrolladora y esa voz dulce pero poderosa que terminaría siendo su sello inconfundible. Era verano y esa canción sonaba por todas partes. Luego llegó el turno de Soñaré, con ese estribillo que se quedaba en la cabeza: “como dijo aquel genio, esta vida es un sueño”. Era simple, pegadizo y, quizá por eso mismo, imposible de olvidar. También guardo en la memoria su videoclip, grabado —creo— en una playa de San Sebastián, con ese aire despreocupado y veraniego que encajaba perfectamente con el tema.
Más tarde apareció Cuéntame al Oído, la balada del disco. Fue el momento en el que decidí que ya no bastaba con escucharles en la radio: tenía que tener el CD. Así que, en enero de 1999, fui a la tienda y me lo compré. Lo que no sabía entonces es que el disco todavía guardaba más sorpresas. Canciones como Pesadilla o El Libro también saldrían como sencillos, consolidando un repertorio que no tenía desperdicio. Cada pista tenía su toque especial, su pequeña chispa. No había tema de relleno.
Con el tiempo, este álbum se convirtió en el auténtico pistoletazo de salida para lo que sería una larga carrera, con o sin la voz de Amaia. Años después, el grupo evolucionó, probó nuevos sonidos y supo adaptarse a las modas y a los cambios. Pero hay algo en Dile al Sol que resulta irrepetible: esa mezcla de ingenuidad, frescura y autenticidad que solo se da en un primer disco, cuando todo está por descubrir y no hay nada que perder.
Quizá por eso, revisitar este trabajo es como abrir una cápsula del tiempo. Te transporta a días más sencillos, a tardes de verano con la radio encendida y a la emoción de esperar el estreno de un videoclip en la tele. Te recuerda que, aunque los formatos cambien y hoy escuchemos música en streaming, sigue habiendo discos que merecen ser escuchados de principio a fin, sin saltarse ni un tema.
Impresiones tras escuchar uno de los grandes discos de los años 90
En definitiva, Dile al Sol no es solo el inicio de una banda que se convirtió en una de las más queridas del pop español. Es también un retrato de una época y de una manera de vivir la música que hoy parece lejana, pero que sigue muy viva en la memoria de quienes la disfrutamos en su momento. Por eso, volver a escucharlo no es solo redescubrir canciones; es reencontrarse con una parte de nuestra propia historia.
Podéis buscarlo en Spotify y en tiendas de CD de segunda mano de Internet. Otro disco olvidado es el que analizamos en este post.

