Revisionando «Clueless» (1995)

Clueless

Publicado el 16 de marzo de 2023

«Clueless» (Fuera de Onda): los 90 en estado puro

«Clueless» —o «Fuera de Onda», como la conocimos en España— es una de esas películas que, para bien o para mal, definen una década. Estrenada en 1995, se presentó como una adaptación libre de la novela «Emma» de Jane Austen, pero con minifaldas, centros comerciales y jerga californiana noventera. Dicho de otra forma: una de esas películas de niños pijos, hecha por y para niños pijos… pero que terminó atrapando a un público mucho más amplio.

Y es que, pese a lo superficial que pueda parecer su argumento, la película dejó huella. Inspiró series, otras películas e incluso tendencias de moda. El reparto reunía a varios nombres que acabarían marcando esos años: Alicia Silverstone, Paul Rudd, Brittany Murphy o Jeremy Sisto.

El éxito fue considerable: funcionó muy bien en taquilla, conectó con un público adolescente (y no tan adolescente) y generó suficiente tirón como para dar lugar a una serie de televisión del mismo nombre, aunque con un reparto diferente.

Revisando «Clueless» (o «Fuera de Onda»), whatever!

Volver a verla hoy, casi treinta años después, es un ejercicio curioso. Lo primero que salta a la vista es que se ha mantenido sorprendentemente bien con el paso del tiempo. Sí, es evidente que es muy de los años 90: los móviles parecen ladrillos, Internet es casi ciencia ficción y la estética es puro revival noventero. Pero hay que reconocer que los looks de Alicia Silverstone y compañía siguen teniendo su gracia. No resultan tan desfasados como cabría esperar… y, de hecho, muchas tendencias han vuelto.

En cuanto a la trama, no hay misterio: enredos adolescentes. La película sigue las peripecias de Cher Horowitz (Alicia Silverstone), una estudiante californiana que vive rodeada de lujos, ropa de marca y caprichos. El instituto es su pasarela personal y su vida gira en torno a dos ejes: ir de compras y ocuparse de sí misma. Vamos, que pija es quedarse corto.

Cher, junto a su mejor amiga Dionne (Stacey Dash), decide un buen día «hacer el bien» y ayudar a una compañera nueva y algo perdida —interpretada por Brittany Murphy— a integrarse en su elitista ecosistema escolar. Lo que empieza como una especie de misión social termina por darle la vuelta a la tortilla: la chica «fuera de onda» comienza a ganar popularidad, incluso eclipsando a la mismísima Cher.

A partir de ahí, se suceden los malentendidos, líos amorosos y escenas que hoy nos parecen clichés, pero que en su momento eran tendencia: fiestas, flirteos, rivalidades, frases ingeniosas y mucha pose «cool» noventera. En resumen: perfecta si tienes 15 años… o si quieres recordar cómo era tenerlos.

La estética y el espíritu de los 90

Uno de los grandes atractivos de Clueless es que es como una cápsula del tiempo. Entre su vestuario, su forma de hablar y su retrato del instituto americano acomodado, se convierte en un testimonio visual de la década. El vestuario de Cher, que cambia varias veces por escena, fue tan influyente que hasta hoy es objeto de imitaciones y homenajes.

Incluso su jerga dejó huella. Palabras y expresiones como «As if!» se colaron en la cultura popular de los 90, y todavía hoy hay quien las recuerda con una sonrisa. Y ojo, que su uso de la tecnología —como el software para combinar ropa en su ordenador— en su momento era futurista total.

El reparto: futuros rostros conocidos

Más allá de Alicia Silverstone, Clueless tuvo el acierto de contar con actores que más adelante seguirían en el mapa:

  • Paul Rudd (Josh), que ha demostrado ser inmune al paso del tiempo y ha protagonizado desde Friends hasta Ant-Man.
  • Brittany Murphy, que aquí tenía uno de sus primeros papeles importantes antes de consolidarse en el cine.
  • Jeremy Sisto, que tras su paso por esta comedia trabajó en múltiples series y películas.

Cada uno aporta su toque, pero es innegable que la película pertenece a Silverstone: su presencia está en el 90% de las escenas.

Alicia Silverstone: del estrellato a la discreción

Es difícil hablar de Clueless sin repasar la carrera de Alicia Silverstone. Antes de la película ya había llamado la atención gracias a sus apariciones en varios videoclips de Aerosmith (por ejemplo, Cryin’, Amazing y Crazy). Aquella imagen de adolescente rebelde y encantadora fue la que le abrió la puerta a encarnar a Cher.

Tras el éxito de Clueless, Silverstone encadenó varios proyectos, como «Exceso de equipaje» (1997) y su controvertido papel como Batgirl en «Batman y Robin» (1997). Sin embargo, esas películas no terminaron de consolidarla como superestrella y, poco a poco, su presencia en grandes producciones se fue diluyendo.

En los 2000 tuvo apariciones puntuales, como en la secuela en imagen real de «Scooby-Doo», donde interpretaba a una reportera. Desde entonces ha seguido trabajando, principalmente en proyectos más pequeños y en televisión, además de involucrarse en causas medioambientales y de bienestar animal. Pero aquel fenómeno mediático de mediados de los 90 no volvió a repetirse.

Serie de televisión y legado

El tirón de Clueless llevó a la creación de una serie de televisión del mismo nombre, emitida entre 1996 y 1999. Aunque mantuvo parte del espíritu original, contó con un reparto distinto en la mayoría de papeles (Silverstone no participó). Tuvo un seguimiento moderado, pero sirvió para extender el universo de Cher y compañía.

En cuanto a su influencia, Clueless es citada a menudo como inspiración para otras comedias adolescentes posteriores. Su tono ligero, su estética y su forma de retratar las jerarquías sociales del instituto han sido replicadas y parodiadas en infinidad de producciones.

Una comedia ligera… con inteligencia detrás

Aunque su envoltorio sea de comedia ligera, Clueless tiene detrás un guion más inteligente de lo que aparenta. La directora y guionista Amy Heckerling supo trasladar la trama central de Emma de Jane Austen a un entorno completamente distinto, conservando la idea de una joven rica que, convencida de saber lo que es mejor para los demás, se dedica a intervenir en sus vidas… con resultados imprevisibles.

Es un retrato de la superficialidad, sí, pero también una sátira amable sobre el narcisismo adolescente, la percepción de uno mismo y la necesidad de encajar.

¿Merece la pena revisitarla?

Si la viste en su día y tienes curiosidad, la respuesta es sí. La película se disfruta todavía: por su sentido del humor, por su estética noventera y porque, aunque los diálogos y las referencias culturales son de su tiempo, la dinámica entre personajes sigue funcionando.

Si nunca la has visto, quizá te parezca ingenua o excesivamente estilizada, pero no deja de ser un reflejo de la época y un referente dentro de la comedia juvenil.

Conclusión

«Clueless» es, en pocas palabras, un icono de los años 90. Una película que, sin reinventar la rueda, capturó a la perfección el espíritu de una generación de adolescentes acomodados y lo empaquetó en un producto fresco, divertido y muy consciente de sí mismo.

No importa si la ves como una «peli de pijos» o como una comedia romántica juvenil: su estilo, su humor y su estética la mantienen viva en la memoria colectiva. Y aunque el fenómeno Alicia Silverstone se desinfló con los años, para quienes crecieron en aquella década siempre será Cher, con su armario informatizado, su «As if!» y su forma tan particular de ver el mundo.

El siguiente video aparece aquí gracias al canal de YouTube Rotten Tomatoes Classic Trailers.

Ficha de «Clueless» en Filmaffinity
Entrada sobre «Moon» (2009)

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