Publicado el 27 de noviembre de 2021
Contenidos
Redescubriendo la Ciencia Ficción: de los clásicos del cine a su importancia actual
Tengo que admitirlo: mi idilio con la Ciencia Ficción no empezó en la infancia, como le ocurre a muchos, sino bastante más tarde. Durante los años 80 escuché hablar una y otra vez de los grandes hitos del género, de esas películas míticas que parecían formar parte de la educación sentimental de toda una generación. Sin embargo, en mi caso, el flechazo no llegó hasta bien entrados los 20. Fue entonces cuando me animé a ver, por fin, algunos de esos títulos de los que tanto había oído hablar… y mi forma de ver el cine cambió para siempre.
Star Wars y la Edición Especial de 1997
Entre esos nombres que flotaban como leyendas en el aire, Star Wars ocupaba un lugar especial. Una saga que prácticamente todo el mundo conocía, cuyos episodios se habían emitido infinidad de veces en televisión. Y, sin embargo, a mí me echaba un poco para atrás. No sé si por las expectativas, por la magnitud del fenómeno o por simple desinterés, pero lo cierto es que no me había acercado a ella.
Eso cambió en 1997, cuando se estrenó en los cines la Edición Especial de la trilogía original. Decidí darle una oportunidad y, sinceramente, fue una experiencia para recordar. Como jamás había visto ninguna entrega, todo era nuevo para mí. Cada plano, cada personaje, cada efecto especial se me quedaba grabado. La viví con intensidad, con esa fascinación de quien descubre algo que para otros ya era parte de su vida.
La cosa no quedó ahí: me compré la banda sonora y durante bastante tiempo fui un auténtico fan. Mirando atrás, sigo creyendo que las mejores películas de Star Wars son las originales, las de finales de los 70 y principios de los 80. Y, como muchos, viví con cierta decepción el estreno de La Amenaza Fantasma. No porque fuera desastrosa —tiene sus virtudes—, pero sí porque, en mi opinión, no capturaba la magia de aquellas primeras aventuras galácticas.
Después de la galaxia: la saga Alien
Tras el viaje por la galaxia de Lucas, mi siguiente parada fue otro clásico del género: Alien. Una saga mítica que, sin embargo, nunca llegó a ser de mis favoritas. Aun así, reconozco que tiene un magnetismo especial, una mezcla de terror y suspense que la hace única. Si tengo que elegir, me quedo con la segunda entrega, Aliens: El Regreso (1986). Para mí es la más equilibrada: mantiene la tensión del original, pero añade acción a raudales y un ritmo trepidante.
Eso sí, después de ver varias entregas, me quedó la sensación de que, una vez conoces la premisa y la criatura, las variaciones no son tan radicales. Es como si el concepto estuviese tan bien definido que cualquier película posterior solo pudiera girar alrededor de los mismos elementos clave.
Terminator: acción y viajes en el tiempo
Otra parada obligatoria en mi tour personal por la ciencia ficción fue Terminator. Aquí la combinación era irresistible: acción pura y dura mezclada con viajes en el tiempo. Una idea que, bien utilizada, da para tramas fascinantes… y para numerosos enredos narrativos.
La primera película, con su producción modesta, consiguió colarse en la cultura popular gracias a una historia potente y a un villano que se convirtió en icono. El éxito fue tal que las secuelas tiraron la casa por la ventana, con más presupuesto, efectos especiales innovadores y una escala mucho mayor. Además, Terminator dejó huella como una de las sagas que mejor integraron la acción más explosiva con la especulación futurista.
Blade Runner (1982): ciencia ficción para pensar
En este recorrido no podía faltar Blade Runner, la joya de 1982 que cambió para siempre la manera de entender el género. Después de Star Wars y Alien, fue mi siguiente paso lógico. Y, a diferencia de las anteriores, aquí me encontré con una película más introspectiva, más filosófica.
Mientras Star Wars es ante todo aventura, y Alien apuesta por la intriga y el terror, Blade Runner es acción con fondo: plantea preguntas incómodas, explora qué significa ser humano y se mueve en un territorio donde la estética y el mensaje son inseparables. Me cautivó por completo. Entre todas las que había visto hasta entonces, probablemente era la que más me invitaba a reflexionar después de los créditos.
Tres pilares que marcaron el camino
Mirando en perspectiva, para mí hay tres sagas o películas que son verdaderos pilares de la ciencia ficción cinematográfica: Star Wars, Alien y Blade Runner. Cada una ha abierto caminos y ha inspirado a generaciones de cineastas:
- Star Wars, por su capacidad de crear universos completos que combinan aventura, mitología y tecnología.
- Alien, por su fusión de géneros y su habilidad para generar suspense en un entorno de ciencia ficción.
- Blade Runner, por su densidad temática y su estética visionaria.
Todo lo que vino después, de una forma u otra, ha bebido de ellas.
¿Por qué importa la ciencia ficción?
A raíz de sumergirme en este género, me puse a investigar un poco más y encontré varias razones por las que la ciencia ficción es mucho más que “cine de naves espaciales” o “historias futuristas”:
- Inspiración y creatividad Nos empuja a imaginar futuros posibles y a pensar más allá de los límites conocidos. Muchas de las tecnologías actuales nacieron como ideas descabelladas en una novela o una película. Los comunicadores de Star Trek son un ejemplo claro de cómo algo ficticio puede inspirar desarrollos reales como el teléfono móvil.
- Reflexión social y filosófica Al situar sus historias en futuros alternativos, otros planetas o realidades paralelas, la ciencia ficción ofrece un marco perfecto para abordar dilemas éticos, problemas sociales y cuestiones filosóficas. Nos invita a mirarnos en un espejo deformado, pero revelador.
- Exploración científica y tecnológica No se trata solo de inventar artilugios imaginarios, sino de proponer escenarios que luego pueden ser explorados por la ciencia real. En ocasiones, estas narrativas sirven de hoja de ruta para la investigación.
- Entretenimiento puro Por encima de todo, la ciencia ficción nos ofrece historias apasionantes, aventuras en mundos extraños y emociones intensas. Es un género capaz de fascinar al público más diverso.
- Valor educativo Muchas personas han sentido curiosidad por la física, la astronomía o la ingeniería después de ver una buena película o leer un relato de ciencia ficción. Funciona como puerta de entrada a campos que, de otro modo, podrían parecer áridos o inaccesibles.
Un presente saturado… y la esperanza del futuro
Hoy en día, la oferta de ciencia ficción es más amplia que nunca. Las plataformas de streaming, los videojuegos, las series y las películas nos inundan de contenido. Sin embargo, esa abundancia tiene un lado menos positivo: la repetición de fórmulas. Clones de Alien, variaciones de Star Wars, imitaciones de Terminator y homenajes (o copias directas) de Blade Runner aparecen constantemente.
Y aquí surge la pregunta: ¿está ya todo inventado? Personalmente, quiero pensar que no. La ciencia ficción nació de la imaginación desbordada de unos pocos y sigue teniendo el potencial para sorprendernos. Lo que hace falta es valentía para arriesgar, para no conformarse con remezclar lo que ya conocemos.
Conclusión: un viaje que merece la pena
Mi acercamiento tardío a la ciencia ficción fue, en cierto modo, una ventaja. Pude descubrir de golpe varios de sus grandes hitos y apreciarlos sin las expectativas que pesaban sobre quienes los vieron en su estreno. Desde entonces, este género se ha convertido en una forma única de viajar: no solo a otros mundos, sino también a rincones inexplorados de la mente.
La ciencia ficción es mucho más que un conjunto de efectos especiales o tramas futuristas. Es un laboratorio de ideas, un espejo deformante que refleja nuestras esperanzas y temores, y una invitación constante a imaginar lo que podría ser. Y mientras sigan existiendo creadores dispuestos a explorar, los aficionados —tardíos o no— tendremos siempre nuevos universos por descubrir.
Podéis leer el post sobre la Banda Sonora de Blade Runner aquí.
Puedes buscar estas películas en Amazon.es.



