Publicado el 18 de octubre de 2021
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Hacia rutas salvajes (Into The Wild): una historia que el tiempo ha puesto en su sitio
Durante la década de los 2000 se estrenaron en las salas de cine auténticos «tostonazos». Y no lo digo yo, ahí están las sensaciones de quienes intentaron —y a duras penas lograron— ver las precuelas de Star Wars. Sin embargo, entre aquella maraña de producciones prescindibles, también hubo películas que, aunque en su momento pasaron algo desapercibidas, el paso de los años les ha dado el lugar que merecen.
Un buen ejemplo de esto es Hacia rutas salvajes, conocida internacionalmente como Into The Wild. No fue un taquillazo monumental ni generó titulares diarios, pero su poso ha ido creciendo con el tiempo, hasta convertirse en una obra reconocida por crítica y público.
La historia de Christopher McCandless
Hacia rutas salvajes es una película biográfica que narra el recorrido vital de Christopher McCandless, un joven estadounidense que, a principios de los 90, y justo después de terminar su carrera universitaria, toma una decisión radical: donar todos sus ahorros a una ONG y abandonarlo todo para recorrer Estados Unidos con un objetivo muy claro en mente: llegar a Alaska.
A primera vista, McCandless tenía una vida cómoda, con un futuro que parecía prometedor. Sin embargo, su relación familiar se tambalea hasta romperse del todo, más aún después de descubrir un secreto sobre su padre: que tenía una mujer e hijos fruto de una relación anterior. Ese hallazgo, sumado a sus inquietudes personales, lo empuja a cortar los lazos con sus padres y emprender un camino completamente opuesto al que se esperaba de él.
Sean Penn detrás de la cámara
La dirección de la película corre a cargo del también actor Sean Penn, que se tomó el reto de seguir la misma ruta que recorrió McCandless por Estados Unidos. El resultado es un viaje visual y narrativo que refleja no solo las etapas físicas de esa travesía, sino también la transformación interna de su protagonista.
La cinta está basada en el libro homónimo de Jon Krakauer publicado en 1995, que recogía con detalle la historia real. Para dar vida a McCandless, Penn contó con el actor Emile Hirsch en el papel protagonista. Además, completan el reparto rostros conocidos como Vince Vaughn y Kristen Stewart, que aportan personajes secundarios que cruzan su camino y marcan, de una forma u otra, su viaje.
Entre el drama y la road movie
Hacia rutas salvajes se mueve en una zona fronteriza entre el drama y las road movies. Tiene ese componente de viaje físico, con paisajes cambiantes y encuentros fugaces con personas diversas, pero también carga con un trasfondo emocional intenso, que explora las motivaciones, dudas y convicciones de alguien que decide romper con todo.
En lo personal, he visto películas del género que me han parecido mejores en cuanto a ritmo o construcción, pero eso no quita que Hacia rutas salvajes sea una película interesante, capaz de generar reflexión y de dejar huella en quien la ve.
Reconocimiento y premios
El recorrido de la película tras su estreno fue bastante notable. Tuvo alguna candidatura a los Oscar en 2007 y logró ganar un Globo de Oro a la mejor canción. Más allá de estos galardones, recibió muy buenas críticas en medios especializados y acumuló varios premios en festivales de cine.
En taquilla, la respuesta del público también fue positiva, consiguiendo una buena recaudación. Sin llegar a cifras estratosféricas, sí logró despertar el interés suficiente como para convertirse en una de las propuestas más recordadas de aquel año.
Una crítica que lo resume bien
Entre todas las críticas publicadas, hay una que resume muy bien la esencia de la película: la del Chicago Sun, que la describía como «una película reflexiva, lamentable y grave sobre un joven arrebatado por sus elecciones sin compromiso».
Y es que eso es justo lo que transmite: el retrato de una persona con un solo objetivo vital, que no se compromete con nada ni con nadie, pero que siente una pasión enorme por los viajes y el mundo natural. No es casualidad que uno de sus escritores de referencia fuera Jack London, célebre por sus relatos sobre la vida en entornos salvajes.
Impacto social y consecuencias
Desde su estreno en 2007, la película y la figura de Christopher McCandless han tenido un impacto notable en el público. Tanto es así, que ha habido excursionistas que han intentado emular la ruta de McCandless por Alaska, con resultados trágicos: algunos han fallecido y otros han tenido que ser rescatados en condiciones extremas.
El autobús que sirvió de refugio a McCandless en sus últimos días se convirtió en un símbolo para los seguidores de la historia. Sin embargo, precisamente por el riesgo que implicaban las peregrinaciones hasta él, tuvo que ser retirado recientemente, para evitar nuevas tragedias.
Héroe o inconsciente
La figura de Christopher McCandless divide opiniones. Para algunos, es un héroe, alguien que tuvo el valor de desafiar las expectativas sociales y buscar una vida auténtica, guiado por sus propias convicciones. Para otros, no era más que un chiflado, una persona que se internó en un lugar inhóspito sin apenas conocimientos de supervivencia ni el equipamiento adecuado para resistir.
Sea como sea, su historia sigue despertando debate. Y tal vez ahí radique parte de su fuerza: en la capacidad de provocar reacciones tan opuestas y, a la vez, de mantenerse viva en la memoria colectiva.
Una historia que todavía impacta
Para quienes hemos visto Hacia rutas salvajes, es difícil olvidar esa mezcla de belleza y dureza que recorre toda la película. Es la historia de una búsqueda personal llevada al límite, de un viaje que es tanto físico como interno, y que plantea preguntas incómodas sobre el precio de la libertad y el significado de la felicidad.
Por eso, más allá de si uno se identifica o no con las decisiones de McCandless, lo cierto es que estamos ante una gran historia, capaz de seguir impactando más de una década después de su estreno.
Conclusión
En un panorama cinematográfico de los 2000 donde abundaron los títulos olvidables, Hacia rutas salvajes consiguió destacar por derecho propio. Con una dirección comprometida por parte de Sean Penn, un reparto solvente encabezado por Emile Hirsch y un material de base sólido en el libro de Jon Krakauer, la película ofrece un retrato intenso y humano de alguien que decidió vivir a contracorriente.
Premiada, reconocida y debatida, su legado va más allá de las salas de cine. Hoy sigue invitando a la reflexión, inspirando —o advirtiendo— a quienes sueñan con emprender su propio camino hacia lo salvaje.
En la foto de arriba vemos a Christopher McCandless sentado frente al autobús que fue su refugio en 1992, en una de las fotografías halladas en su cámara.


