Hiroshima (Barefoot Gen) [1983]

Hiroshima

Publicado el 23 de abril de 2024

Hiroshima (Barefoot Gen): animación para no olvidar

Hiroshima (Barefoot Gen) es la película de la que quiero hablar hoy. Una película de animación que, aunque conocía desde hace tiempo, no había visto hasta hace apenas unos días. Y tengo que decir que, pese a que la cinta tiene ya varias décadas y fue producida con un presupuesto modesto, su capacidad para impactar es indiscutible. No solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta.

Es una de esas películas que no son fáciles de ver. Dura, directa y no apta para todos los públicos, sobre todo por la crudeza de algunas de sus escenas. Aun así, está basada en hechos reales e históricos y narra uno de los episodios más devastadores del siglo XX: los efectos de la primera bomba atómica lanzada contra una población civil, la de la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945.

El resultado es una obra necesaria, que no solo documenta lo sucedido, sino que también nos recuerda la barbarie de la guerra y sus consecuencias más terribles sobre los más vulnerables. Un recordatorio de que las víctimas civiles son siempre las que pagan el precio más alto.

Una obra llegada a España por vía limitada

En España, esta película llegó durante los años 90 gracias al sello Manga Films, editada en formato VHS. Contaba incluso con doblaje al catalán. Sin embargo, nunca se ha llegado a publicar oficialmente en nuestro país en formato DVD ni Blu-ray, algo que sin duda ha limitado su difusión. También existe una secuela, que continúa la historia y explora las secuelas de la guerra en el Japón de posguerra.

Contada por un testigo ocular

Lo que hace especialmente potente a Hiroshima es que está basada en la experiencia directa de un superviviente. La película adapta el manga autobiográfico de Keiji Nakazawa, un autor que vivió en primera persona el impacto de la bomba atómica sobre su ciudad natal.

Keiji era apenas un niño cuando, aquel 6 de agosto, la bomba cambió para siempre el curso de su vida. En la explosión perdió a casi toda su familia: su padre, sus dos hermanos y varios parientes murieron ese mismo día o en las horas posteriores. Él y su madre lograron sobrevivir, pero las secuelas físicas y emocionales de aquella tragedia marcaron su existencia.

Años después, ya instalado en Tokio y con 24 años, Nakazawa comenzó a trabajar como mangaka. Entre 1973 y 1985, decidió narrar sus recuerdos de infancia en una serie de viñetas que tituló Hadashi no Gen («Gen, el descalzo»). El resultado fue un manga de gran éxito, con más de 6 millones de copias vendidas en todo el mundo, traducido a varios idiomas y reconocido por su valor histórico y testimonial.

Nakazawa falleció en 2012 a los 73 años, víctima de un cáncer de pulmón. Su legado artístico y su activismo pacifista quedaron unidos en un mismo objetivo: que la humanidad nunca olvide el sufrimiento que provocan las guerras, especialmente sobre quienes menos pueden defenderse.

Lo que nos cuenta la película

En el núcleo de Hiroshima está la historia de Gen, un niño japonés que vive con su familia durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Desde el principio, la película muestra las carencias y privaciones que ya sufría la población civil: escasez de alimentos, miedo a los bombardeos, represión política y el peso del adoctrinamiento militar.

Todo cambia de forma brutal el día en que la bomba atómica cae sobre la ciudad. La animación no rehúye mostrar el momento de la detonación ni sus consecuencias inmediatas: la onda expansiva, la destrucción absoluta, las heridas irreversibles en las personas y en el entorno.

Gen pierde a su padre y a sus dos hermanos en cuestión de minutos y se ve obligado a cuidar de su madre, embarazada y gravemente afectada por la tragedia. La historia avanza mostrando cómo ambos intentan sobrevivir en una ciudad que ha pasado de ser un lugar vivo y bullicioso a convertirse en un desierto de ruinas y enfermedad.

La secuela prolonga este relato, centrándose en los primeros años de la posguerra. Allí vemos cómo Gen, su madre y otros supervivientes luchan por reconstruir una vida posible en medio del hambre, el trauma y una sociedad que intenta seguir adelante entre los restos de la catástrofe.

Un estilo visual al servicio de la historia

Pese a su animación sencilla, el film logra transmitir una fuerza emocional enorme. La aparente austeridad gráfica —probablemente fruto de su presupuesto limitado— no resta potencia a las imágenes; al contrario, las dota de cierta crudeza que se siente más real y cercana.

Algunas escenas son difíciles de digerir: cuerpos calcinados, heridas abiertas, la desesperación de quienes buscan a sus seres queridos entre los escombros… No son recursos gratuitos, sino parte esencial de la memoria histórica que Nakazawa quería preservar.

Ese contraste entre el formato animado —a menudo asociado a entretenimiento infantil— y la dureza del contenido, aumenta el impacto del espectador. Es imposible quedar indiferente ante lo que se muestra.

Un mensaje vigente

Aunque los hechos narrados ocurrieron hace más de siete décadas, Hiroshima sigue siendo una película plenamente actual. En un mundo donde los conflictos armados siguen activos y las armas nucleares continúan formando parte del arsenal de muchas potencias, la advertencia que lanza esta obra es tan urgente como entonces.

Nos recuerda que la guerra no es una abstracción, sino una realidad que destruye hogares, familias y comunidades enteras. Y que las consecuencias no se miden solo en bajas militares, sino en las vidas destrozadas de civiles inocentes, muchas veces niños.

Conclusión: necesaria, pero no para todos los públicos

Ver Hiroshima (Barefoot Gen) no es una experiencia cómoda. Es una película dura, en algunos momentos desgarradora, que no se puede recomendar a la ligera, especialmente no para niños pequeños. Sin embargo, es necesaria.

En una época en la que a menudo consumimos historias rápidas y superficiales, esta cinta demuestra que no se requiere un gran despliegue de medios para conmover y hacer reflexionar. Basta con tener algo importante que contar y el valor de hacerlo sin edulcorar la realidad.

Hacía tiempo que no veía una película capaz de impactar y emocionar a partes iguales. Hiroshima es testimonio y advertencia, recuerdo y homenaje, un puente entre el pasado y el presente para que la memoria de lo ocurrido no se diluya con los años.

Quien se acerque a ella encontrará una obra que duele, pero que deja una huella imposible de borrar.

Ficha de la película en IMDb
Conan, el niño del futuro (1978)

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