La cassette de He-Man (1986)

He-Man

Publicado el 26 de noviembre de 2021

La cassette de He-Man (1986): una reliquia musical de los 80 que aún ruge desde Grayskull

Para quienes crecimos en los años 80, las cassettes de dibujos animados formaban parte del paisaje cotidiano. Eran objetos que se intercambiaban entre compañeros de clase, se escuchaban en radiocasetes portátiles y se guardaban como pequeños tesoros. Entre ellas, una de las más recordadas es la cassette de He-Man, editada en España en 1986 por la compañía musical Horus. Aunque la serie He-Man y los Masters del Universo no era necesariamente la favorita de todos, su presencia era tan constante que resultaba difícil no sentirse atraído por cualquier producto relacionado.

He-Man: el bombardeo mediático de los 80

La historia de He-Man es un ejemplo claro del poder del marketing en la cultura infantil. Se ha debatido mucho sobre si los muñecos fueron creados antes que la serie o si fue al revés. En cualquier caso, lo que está claro es que la franquicia se convirtió en un fenómeno que abarcaba múltiples formatos:

  • Anuncios en televisión
  • Muñecos en todas las jugueterías
  • Cómics que ampliaban el universo narrativo
  • Cintas de vídeo para alquilar en los videoclubs
  • Álbumes de cromos que coleccionábamos con entusiasmo
  • Incluso una película que, aunque no fue especialmente bien recibida, formaba parte del conjunto

La omnipresencia de He-Man en la vida cotidiana de los niños de la época hizo que cualquier producto derivado, como esta cassette, tuviera un impacto inmediato.

La cassette de He-Man: una banda sonora alternativa

La cassette de He-Man no era una banda sonora oficial de la serie. Se trataba más bien de un disco inspirado en los personajes y escenarios del universo de Eternia. La música original de la serie no estaba incluida, pero eso no impedía que el cassette tuviera su propio atractivo.

La primera vez que lo escuché fue gracias a un compañero de clase que me lo prestó durante la E.G.B.. Años más tarde, conseguí mi propia copia en unos grandes almacenes. También se editó en vinilo, con una portada distinta que hoy en día es objeto de coleccionismo por parte de los aficionados.

Cara A: héroes, castillos y sintetizadores

La cara A del cassette comenzaba con fuerza, presentando canciones dedicadas a los personajes principales y a los lugares emblemáticos de la serie:

Combate en las estrellas: Interpretada por un cantante desconocido, cuya voz muchos han comparado con la de Sergio Dalma (yo creo que es él). La canción tenía un tono épico y servía como introducción al universo de He-Man.

He-Man: Dedicada al protagonista, con una base de sintetizadores y guitarras eléctricas. El estribillo decía “He-Man, He-Man de Grayskull…”, lo que hacía pensar que “de Grayskull” era su apellido. El estilo era muy representativo de la música de los 80.

Man-At-Arms: Otro de los compañeros de He-Man tenía su propia canción, con un ritmo más discotequero y arreglos electrónicos. Aunque no era de las más destacadas, tenía su lugar en el conjunto.

El castillo de Grayskull: Una de las canciones más evocadoras del cassette. La letra y la melodía conseguían transmitir el misterio y la magia del castillo que da nombre al universo.

Las fuerzas del mal: Dedicada a los villanos de la serie. Aunque la producción era más sencilla, el estribillo era pegadizo y cumplía su función dentro del álbum.

Cara B: Skeletor, Orko y compañía

La cara B del cassette ofrecía un enfoque más variado, con canciones dedicadas a personajes secundarios y algunos temas más ligeros:

Skeletor: Una canción con una atmósfera oscura, marcada por una voz distorsionada y un sintetizador inquietante. Aunque no era agradable de escuchar para todos, lograba transmitir la esencia del villano principal.

Orko: El personaje más cómico del universo de He-Man también tenía su canción. Con un estilo synth pop y arreglos juguetones, aportaba un momento más ligero al conjunto.

Tigre de combate: Dedicada a Battle-Cat, el fiel compañero de He-Man. La canción tenía un ritmo marcado y una letra que ensalzaba la valentía del personaje.

Teela: La amiga de He-Man también tenía su tema, aunque la canción resultaba algo insulsa y no destacaba especialmente dentro del álbum.

Masters del Universo: El tema que cerraba el cassette. Con un tono épico similar al de El castillo de Grayskull, dejaba una sensación de grandeza y aventura.

En este canal puedes escuchar algunas canciones más de esta cassette.

Un producto musical con sabor a infancia

Escuchar esta cassette hoy en día es como abrir una cápsula del tiempo. Cada canción evoca imágenes, recuerdos y sensaciones de una época en la que la música infantil tenía una identidad muy marcada. Aunque no se trataba de la música original de la serie, el disco conseguía crear su propio universo sonoro, inspirado en los personajes y escenarios que todos conocíamos.

La producción era claramente ochentera: sintetizadores omnipresentes, guitarras eléctricas con efectos, voces reverberadas… Todo tenía ese aire retro que hoy resulta entrañable. Algunas canciones eran más logradas que otras, pero el conjunto funcionaba como un homenaje musical a una franquicia que marcó a toda una generación.

¿Era buena la cassette de He-Man?

La respuesta depende del enfoque. Si se analiza como una banda sonora oficial, no cumple con ese papel. Pero si se compara con otras cassettes de dibujos animados de la época, como las de Dragon Ball, entonces sí: se trata de una reliquia musical que merece ser recordada.

No era perfecta, pero tenía encanto. Y sobre todo, tenía personalidad. Cada canción intentaba capturar la esencia de un personaje, de un lugar o de una emoción. Y eso, en un producto pensado para niños, tiene un valor significativo.

Conclusión: un tesoro musical de Eternia

La cassette de He-Man es uno de esos objetos que, con el paso del tiempo, adquieren un valor emocional que va más allá de su contenido. No por su calidad musical, sino por lo que representa: una época, una moda, una forma de vivir la infancia.

Hoy, al volver a escuchar esas canciones, es inevitable recordar los recreos, los intercambios de cintas, los ratos frente al radiocasete. Aunque la serie no fuera la favorita de todos, esta cassette acompañó a muchos en momentos importantes de su niñez.

Puede que He-Man fuera un fenómeno mediático. Puede que la película no haya envejecido bien. Pero esta cassette, con sus canciones épicas, sus sintetizadores y sus voces características, sigue siendo un pequeño tesoro musical que merece ser recordado. Porque, en el fondo, todos llevamos un poco de Grayskull en el corazón.

Si os habéis quedado con ganas de escuchar más canciones, podéis buscarlas en YouTube, ya que alguien las colgó no hace mucho tiempo. Y podéis leer el post donde hablo de las cassettes de Dragon Ball.

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