La ruta del Bakalao de los 90

La ruta del bakalao

Publicado el 25 de julio de 2021

Este es mi recuerdo —y visión desde fuera— de lo que fue la famosa Ruta del Bakalao. Lo poco que sé lo viví a través de lo que me contaban amigos, de lo que aparecía en las noticias y de la imagen que se proyectaba en los medios.

Nunca formé parte directa de ese movimiento, pero su eco en la cultura musical de España de finales de los 80 y principios de los 90 fue tan grande que resulta imposible olvidarlo.

Los orígenes

A finales de los años 80 y sobre todo a principios de los 90, cada fin de semana, grupos de jóvenes —y no tan jóvenes— quedaban para recorrer varias discotecas a lo largo de la noche, sin apenas descanso. El epicentro estaba en Valencia, donde nació el fenómeno y desde donde se extendió hacia otros puntos de la geografía española.

La Ruta del Bakalao consistía, básicamente, en enlazar sesiones de música electrónica durante horas, a veces hasta el amanecer o incluso entrada la tarde del día siguiente. No era solo salir a bailar: era casi un estilo de vida, con sus propios códigos, estética y artistas de referencia.

El sonido bakalao

El sonido bakalao —muy criticado por algunos— se caracterizaba por un ritmo machacón, repetitivo y contundente, pensado para no dejar que la pista de baile se detuviera. Si hoy muchos ven al reguetón como música de moda y polémica, en aquellos años ese papel lo ocupaba el bakalao.

Figuras como Chimo Bayo o Paco Pil se convirtieron en iconos de la época. Y no solo eran los DJs y productores: la televisión también contribuyó a popularizar el movimiento con programas juveniles como «La 5ª Marcha» o «Ponte las Pilas», que incluían actuaciones, entrevistas y videoclips de este estilo musical.

Música de usar y tirar… y clásicos que resisten

Es cierto que gran parte de aquella música era efímera: temas hechos para arrasar en las pistas y desaparecer poco después. Sin embargo, algunos han sobrevivido al paso del tiempo, sobre todo las versiones máquina de canciones populares como «American Pie», «Sister Golden Hair», «Total Eclipse of the Heart» o «Lover Why».

En realidad, el techno, el bakalao, la música dance o máquina y otros subgéneros como el eurobeat o el italodance eran primos hermanos, retroalimentándose y compartiendo público. La evolución de uno influía directamente en los demás, y la mezcla de estilos era habitual en las sesiones de los DJs.

El lado oscuro de la Ruta

Pero no todo era música y diversión. La Ruta del Bakalao fue también objeto de fuertes críticas. Las autoridades, los medios y parte de la opinión pública señalaban los riesgos que conllevaba:

  • Accidentes de tráfico, al conducir de discoteca en discoteca sin dormir durante horas.
  • Consumo de drogas de diseño como el éxtasis o las anfetaminas, que se popularizaron en este ambiente y que provocaron problemas de salud e incluso muertes.

Estos factores, sumados a la estigmatización del movimiento, hicieron que el término “Ruta del Bakalao” pasara de ser algo cool a convertirse en sinónimo de exceso y peligro.

El extremo más duro: hardcore y makina

Dentro del abanico musical de la Ruta, hubo también vertientes más duras y aceleradas como el hardcore o el gabber, estilos de beats rapidísimos y sonido agresivo que dividían opiniones. Personalmente, nunca me atrajeron, pero para muchos eran el punto culminante de energía en una sesión.

Documentales y memoria colectiva

El fenómeno ha sido objeto de varios documentales que intentan explicar sus luces y sombras. Uno de los más recordados es el que realizó Canal+ alrededor de 1993, que recogía testimonios de DJs, empresarios de discotecas y asistentes. Hoy en día, en YouTube se pueden encontrar grabaciones de la época, sesiones míticas y reportajes que permiten entender por qué la Ruta dejó huella.

Legado y visión actual

Vista con perspectiva, la Ruta del Bakalao fue mucho más que una moda musical: fue un movimiento social, una forma de entender la noche y el ocio, que combinaba música, estética y una comunidad unida por el deseo de bailar sin parar.

A día de hoy, muchas de sus canciones se recuerdan con nostalgia en recopilatorios o sesiones revival. Incluso Chimo Bayo y otros DJs de la época siguen actuando en festivales retro, demostrando que el espíritu bakalao sigue vivo para quienes lo vivieron o lo han descubierto después.

La Ruta del Bakalao no fue perfecta, y su historia está llena de claroscuros. Pero negarle su importancia en la historia de la música electrónica en España sería injusto. Nos guste más o menos, forma parte de la memoria colectiva de toda una generación que, cada fin de semana, se lanzaba a recorrer kilómetros de carretera en busca de la próxima pista de baile donde dejarse llevar por el ritmo.

Podéis leer el post sobre un vinilo que se editó con este estilo de música.
Más música y videos en YouTube.

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