Publicado el 23 de febrero de 2022
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Hoy traemos una nueva joya del cine clásico español, una obra que sigue sorprendiendo por su audacia, su estilo y su vigencia: Muerte de un ciclista (1955), dirigida por Juan Antonio Bardem. Esta película, considerada una de las más importantes del cine español del siglo XX, se inscribe dentro del género cine negro, con claras influencias del maestro Alfred Hitchcock, tanto en su atmósfera como en su tratamiento psicológico de los personajes.
Protagonizada por Lucía Bosé y Alberto Closas, la cinta se adentra en los rincones más oscuros de la conciencia humana, explorando temas como la culpa, la hipocresía social y el miedo al escándalo en una España marcada por la dictadura franquista.
Argumento: culpa, clase social y tensión moral
La historia comienza con un accidente: una pareja de amantes, María José (Lucía Bosé) y Juan (Alberto Closas), atropellan a un ciclista mientras conducen por una carretera solitaria. En lugar de socorrerlo, deciden abandonarlo, aún con vida, por temor a que su relación extramatrimonial salga a la luz.
A partir de ese momento, la película se convierte en una espiral de tensión psicológica, donde el miedo a ser descubiertos y el peso de la culpa comienzan a corroerlos. Ambos pertenecen a la alta burguesía madrileña, y su principal preocupación no es la vida del ciclista, sino la posibilidad de perder su estatus social.
La trama se complica con la aparición de Rafa, un profesor universitario que sospecha del accidente y empieza a chantajear a María José. La presión crece, los secretos se acumulan y los protagonistas se ven atrapados en una red de mentiras que los conduce a un final trágico e inevitable.
Aspectos técnicos y artísticos
Muerte de un ciclista destaca por su dirección meticulosa, su fotografía expresiva y una banda sonora inquietante compuesta por Isidro B. Maiztegui, que refuerza el tono sombrío de la historia. La película fue rodada en blanco y negro, lo que acentúa su estética de cine negro y potencia el contraste entre los mundos interiores de los personajes y la realidad que los rodea.
El montaje, a cargo de Mercedes Alonso, utiliza cortes abruptos y transiciones visuales que recuerdan al estilo de Hitchcock, especialmente en las escenas de tensión y persecución.
Censura y contexto político
Lo más sorprendente es que esta película se realizara en plena dictadura franquista, en un momento en que la censura era férrea y cualquier crítica al sistema podía suponer el veto total. Bardem, sin embargo, logró colar una crítica velada a la hipocresía de la clase alta, al conservadurismo moral y al vacío ético de una sociedad que prefería mantener las apariencias antes que asumir responsabilidades.
La película tuvo problemas con la censura, pero logró estrenarse y fue premiada en el Festival de Cannes con el Premio de la Crítica Internacional (FIPRESCI), lo que supuso un reconocimiento internacional al cine español en un momento en que apenas se exportaban producciones.
Legado y disponibilidad
Hoy en día, Muerte de un ciclista está considerada una obra maestra del cine español, incluida en múltiples listas de las mejores películas nacionales de todos los tiempos. Su vigencia temática, su estilo visual y su valentía narrativa la convierten en una película imprescindible para cualquier amante del cine.
Además, es fácil de ver: está disponible en plataformas digitales, en ediciones restauradas en DVD y Blu-ray, y suele proyectarse en ciclos de cine clásico.
Conclusión
Muerte de un ciclista no es solo una película de suspense: es una reflexión sobre la culpa, la moralidad y el precio de la impunidad. Juan Antonio Bardem logró crear una obra que, casi 70 años después, sigue interpelando al espectador con la misma fuerza.
Una película que demuestra que el cine español puede ser tan sofisticado, crítico y poderoso como cualquier producción internacional. Y que, a veces, mirar atrás es la mejor forma de entender el presente.
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