Publicado el 14 de diciembre de 2023
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Hoy quiero hablaros de una serie que, aunque no suele figurar en los grandes listados de clásicos televisivos, tiene un lugar muy especial en la memoria de quienes la vimos de pequeños. Se trata de Ruy, el pequeño Cid, una producción que destaca por su origen español, su animación japonesa y su ambientación medieval, lo que la convierte en una propuesta única y entrañable.
Una colaboración internacional con sello español
La serie fue ideada por Claudio Biern Boyd, uno de los grandes nombres de la animación española, responsable también de títulos inolvidables como Dartacán y los tres mosqueperros o La vuelta al mundo en 80 días. En este caso, Biern Boyd apostó por una historia inspirada en la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid Campeador, pero centrándose en su infancia y juventud.
Lo curioso es que, aunque la idea y el guion eran españoles, la animación fue realizada en Japón, lo que le dio un estilo visual muy particular, con trazos suaves, expresiones muy marcadas y una estética que recordaba a los animes de la época. Esta fusión cultural hizo que Ruy, el pequeño Cid tuviera una identidad propia, difícil de encasillar.
La historia: aprender jugando
La serie narra las aventuras de Ruy, un niño inquieto y valiente que sueña con convertirse algún día en un caballero poderoso. Vive en la España medieval, rodeado de personajes entrañables como su amada Jimena, sus amigos y su inseparable burra Peca. En un momento dado, sus padres deciden llevarlo a un monasterio para que estudie, pero Ruy no está dispuesto a renunciar a su sueño de convertirse en el Cid Campeador.
Más allá de la trama, el objetivo de la serie era claro: acercar la historia de España a los niños, de forma entretenida y accesible. A través de las aventuras de Ruy, se introducían conceptos históricos, valores como la lealtad, el esfuerzo y la perseverancia, y se fomentaba la idea de que los sueños de la infancia merecen ser perseguidos.
Una serie educativa sin perder el encanto
Lo que hacía especial a Ruy, el pequeño Cid era su capacidad para educar sin aburrir. Cada episodio tenía una estructura clara, con conflictos que se resolvían mediante el ingenio, el valor o la ayuda de los amigos. Aunque no era una serie de acción trepidante, mantenía el interés gracias a su ambientación, sus personajes y su tono amable.
Además, al estar ambientada en la Edad Media, la serie ofrecía una ventana a un mundo de castillos, caballeros, monasterios y aldeas, todo ello presentado con un estilo visual que mezclaba el rigor histórico con la fantasía infantil.
La música: un viaje entre culturas
Otro aspecto destacable de la serie es su banda sonora. En YouTube se pueden encontrar las sintonías de apertura y cierre, tanto en su versión española como en la japonesa. La música tiene ese aire épico y nostálgico que acompaña perfectamente la historia de Ruy, y escucharla hoy es como abrir una puerta al pasado.
La siguiente es la sintonía del comienzo de la serie, que podemos ver y escuchar gracias al canal de YouTube BRB España.
Pasamos a la otra sintonía de apertura que tuvo la serie. Está mucho más currada que la anterior y la canta un tal Eduardo, El Mundo de Ruy se titula. Y la podemos escuchar gracias al canal de YouTube Tecnopop España.
La tercera sintonía que viene a continuación es la del cierre o el ending y está dedicada a la burrita de Ruy, «Peca». Ésta recuerdo haberla oído en su momento. Y nos la trae el canal NTC Music.
La serie también se emitió años más tarde en Japón. Entre 1983 y 1984. Tanto la sintonía de apertura, como la de cierre son cortísimas. Estad atentos. Gracias al canal de YouTube Gabikun.
Un recuerdo duradero
Aunque Ruy, el pequeño Cid no tuvo la misma repercusión que otras series de la época, su valor como propuesta educativa y cultural es incuestionable. Fue una de las primeras series en animar una figura histórica española para el público infantil, y lo hizo con respeto, sensibilidad y una estética cuidada.
Para quienes la vimos de pequeños, Ruy no era solo un personaje de dibujos: era un modelo de superación, alguien que nos enseñaba que, aunque el camino sea difícil, los sueños pueden cumplirse si se lucha por ellos.
Conclusión: una joya olvidada que merece ser recordada
Ruy, el pequeño Cid es una de esas series que, sin hacer mucho ruido, dejó una huella profunda. Su mezcla de historia, animación japonesa y valores universales la convierten en una obra singular dentro del panorama televisivo español. Y aunque hoy no se hable mucho de ella, sigue viva en el recuerdo de quienes crecimos soñando con ser valientes como Ruy.
Una serie entretenida y que encierra muchas lecciones y que además se puede ver al completo en YouTube gracias al canal BRB España.
Otra serie de anime memorable en esta entrada.


